Resident Evil

Peligro biológico y nostalgia jugable

Corría el año 1996. Por aquel entonces, un servidor tenía solamente 12 años de edad, cuando fui uno de los afortunados en poseer una PS1, más conocida como una PlayStation. Sinceramente, no recuerdo el momento exacto de la compra, pero lo que sí recuerdo bien es ese primer zombi al que ves comiéndose a otra persona, mientras se oye cómo traga su carne humana y gira la cabeza para mirarte, con esos ojos vacíos, sin vida, sabiendo ambos que tú serías el siguiente en ser devorado vivo, a no ser que actuaras rápidamente.

Ese primer videojuego, de la compañía japonesa Capcom, llamado Biohazard en Japón, es con el que comenzó todo. Es el origen de la película de la que vamos a hablar hoy aquí: Resident Evil.

Cierto es que aquella historia del primer videojuego no tiene nada que ver con esta película, ya que el film se encuentra después del primer juego y en paralelo con el segundo, de 1998, que es el gran favorito de los fans.

¿De qué va la película?

Vayamos por partes, que hay mucha mandanga aquí que cortar.

La historia sigue a Bryan (Austin Abrams), un mensajero médico que debe entregar un paquete en el Hospital General de Raccoon City. Durante el trayecto, el brote del virus T lo deja atrapado en las afueras nevadas de la ciudad, en medio de un caos que le obliga a luchar por su supervivencia durante una sola noche.

Como podéis leer en el argumento, no es ninguna adaptación de ningún videojuego al uso, sino una historia completamente nueva. Así que no os preocupéis los que nunca hayáis jugado al juego, porque aquí empieza su primer punto a favor.

De esta manera, también podéis subiros al carro y no debéis preocuparos por no conocer al protagonista ni por la necesidad de verte diez series y quince películas antes de verla, como hace Disney cuando estrena una nueva de superhéroes…

Pantalla jugable

Y sí, es verdad: para los jugones de estos survival horror disfrutaremos más del film que los que nunca hayan jugado. Eso era inevitable, lógicamente.

Zach Cregger, que en esto del terror se maneja sobrado —director de Barbarian y Weapons—, recrea la esencia de Resident Evil, centrándose más en la ciudad ficticia de Raccoon City para no parar de hacer guiños constantes a los fans, que identificaremos rápidamente: candados, máquina de escribir, los famosos esprays de curación… Un largo etcétera.

Con asombro muchas veces, y es que sentiremos por momentos como si estuviéramos jugando, pero en la pantalla del cine, pasando en algunas escenas de primera a tercera persona. Un claro guiño al, hasta el momento, último juego, donde puedes hacer eso con dos personajes.

El film se desarrolla como si de fases se tratara: pantallas que debes ir superando hasta llegar al monstruo final, acabando con los retos que vayan tocando en cada momento.

Todo esto es genial para los más friquis de la consola. Y es que se nota que el director ha jugado a los juegos y los ha querido, en cierta manera, respetar. Su esencia, por lo menos, está muy presente. Y menos mal, porque, de no ser así, la película la podrían haber llamado de cualquier otra manera.

Ahora bien, no solo se limita a contentar a los seguidores, que, como habéis leído, creo que lo consigue de sobra en ese aspecto.

Cregger dota a la película de un in crescendo constante, haciendo que el espectador no sepa lo que se esconde detrás de la puerta ni qué hay en esa otra esquina. Un terror nada sutil en todo momento, dando a veces prioridad al espectáculo puro y duro, con secuencias de acción de las que tendremos una reacción inmediata, mientras intercala algunos jumpscares muy acertados por dónde y cómo son.

Una mezcla de nostalgia con algo nuevo a la vez.

Y es que tiene un ritmo casi frenético. Sus 90 minutos pasan enseguida y no da tiempo, ni tampoco quieres, a mirar el reloj para saber qué hora es. Te lo estás pasando bien y quieres más.

Casquería que no falte, pero…

Acción, terror, gore, monstruos, zombis, bichos, body horror… Surtido variado de Cuétara, como veis, no va a faltar. Ya desde los primeros momentos te van avisando con esas luces rojas en la cara del protagonista, donde parece que hay sangre.

Sin olvidarnos de la comedia. Sí, porque tiene mucha. Para mí, sinceramente, demasiada.

Cierto es que hace que el relato afloje en el sentido de que no es pesado, no es serio y esa comedia, esos chistes, hacen que se te haga algo más amena, por así decirlo. Aunque creo que con la mitad de la mitad de todos ellos hubiera valido.

Demasiadas gracietas para lo que tiene encima el protagonista.

Un protagonista interpretado por Austin Abrams, que ya trabajó con Cregger en Weapons, su anterior película, en un papel mucho más pequeño. En cambio, aquí coge totalmente las riendas con una interpretación valiosa de un repartidor enfrentándose al caos de una ciudad.

Es verdad que su comportamiento a veces es más que cuestionable. Cierto es que cae bien, tiene buen fondo y corazón, pero en algunos momentos no entiendo su comportamiento ni su actitud, y eso me saca un poco del film.

En fin, opinión sincera. Ustedes ya me dirán qué les parece…

Por no hablar de ese final, ciertamente apresurado, del que no contaré nada. Pero parece que no podían pasarse de los 90 minutos ni uno más o, por el contrario, el presupuesto de la película llegó a su fin de repente (75 millones). Qué se le va a hacer. En fin, es lo que hay.

Algo que, para mi gusto, hubiera cambiado.

Resident Evil en números

Ocho son las películas que van con esta, seis de ellas protagonizadas por la actriz Milla Jovovich. La primera, del año 2002, que, para un servidor, debo decir que no aprueba ninguna, y Welcome to Raccoon City, del año 2021, que por lo menos se deja ver.

Sin contar una serie de Netflix completamente desastrosa, que es mejor ni comentar.

Cierto es que el presupuesto de todas sus películas, a excepción de Raccoon City —unos tristes 25 millones solamente tuvo—, no superaba los 65 millones ninguna. Eso sí, todas también recaudaron más de 100 millones, a excepción, de nuevo, de Raccoon City, que consiguió 41 millones.

Incluso llegando la sexta entrega de Jovovich a 312 millones de recaudación, siendo el tope de la saga hasta el momento.

Películas de pequeños presupuestos de Hollywood en las que todas recaudaron y obtuvieron beneficios.

Con lo que se espera que esta Resident Evil, con un presupuesto de 75 millones, el mayor hasta el momento, tenga una acogida muy positiva por parte del público.

Ya que la crítica está siendo muy favorable. Y parece que el público está respondiendo.

Es más, la única película de acción real que está siendo bien valorada, y es que el listón estaba bastante bajo, ya sea dicho de paso.

Ojalá le vaya estupendamente. Porque no es perfecta. Pero es una de las mejores pelis basadas en videojuegos y, a su vez, un film muy disfrutable para este fin de verano que llega ya.

Así que todos al cine, los fans y no fans.

Larga vida a Raccoon City.

Larga vida a Resident Evil.

Ya en cines con la distribución de Sony Pictures.

Valoración: ★★★

Puntuación: ★(mala) ★★(regular) ★★★(buena) ★★★★(muy buena) / (media estrella)

Crítica por Sergio de Julián.

Ficha

De qué va: En una historia totalmente nueva, Resident Evil sigue a Bryan, un mensajero médico que, sin saberlo, se ve envuelto en una carrera por la supervivencia llena de acción y sin tregua mientras una fatídica y espantosa noche todo se desmorona a su alrededor en medio del caos.

Tráiler

Oficial: www.sonypictures.es/resident-evil-1

Año: 2026

Director: Zach Cregger.

Reparto: Austin Abrams, Zach Cherry, Kali Reis, Paul Walter Hauser, Shaun W. Loeser, Devon Stewart, Molly Daisy.