Posesión infernal: En llamas

Un festival de sadismo francamente divertido

Me encantan las sagas de terror. Disfruto con esas películas que no paran de parir secuelas. Lo reconozco, soy un «secueladicto». Pero hay una cosa que odio y es esta manía actual de rescatar franquicias que ya estaban finalizadas o cuya última entrega fue hace décadas para presentarnos un nuevo capítulo. Esta táctica no deja de ser un intento desesperado por obtener un éxito de taquilla escudándose en un título popular.

Normalmente, estas películas son catalogadas por el fandom, sobre todo el más joven, como una de las mejores secuelas de la saga o la mejor entrega desde la original. Luego el tiempo acaba poniéndolas en su justo lugar, pero para entonces el mal ya está hecho. Una de las consecuencias de esta sobrevaloración exagerada es que nos castiguen con una película de la franquicia que no estará a la altura por mucho que los fanáticos intenten hacernos creer lo contrario.

El regreso de una saga legendaria

Un buen ejemplo de esto que explico, o por lo menos de parte de lo que cuento, es Posesión infernal, cuya cuarta entrega llegó 31 años después de la tercera parte, aunque en medio ha habido una serie de televisión y un remake. He de confesaros que no soy nada fan de Posesión infernal: El despertar, así que no albergaba muchas esperanzas con la llegada de la quinta entrega por mucho que viniera firmada por Sébastien Vanicek, responsable de la divertidísima Vermin: La plaga. Pues bien, a la hora de la verdad me he llevado una más que agradable sorpresa, si bien esto no me hace cambiar mi opinión en lo que os he expresado en el primer párrafo por algo que os contaré al final.

Tensión, sadismo y un prólogo inolvidable

Una vez dicho todo esto, centrémonos en la película. Posesión infernal: En llamas consigue el hito de hacernos disfrutar, me atrevería a decir que casi a gozar, durante 110 minutos con una historia de lo más simple. Y es que la excusa argumental de la venganza demoníaca sobre una familia que arrastra traumas y un historial de relaciones abusivas y tóxicas solo es un burdo truco para ofrecernos, y deleitarnos, con un auténtico festival de violencia, sadismo y sangre.

La película tiene muchos puntos a favor, empezando por presentarnos uno de los mejores prólogos de los últimos años. Luego tiene escenas francamente soberbias a nivel de terror, como la de la cena familiar en la que la tensión va creciendo por momentos. Una tensión que logra traspasar al espectador, pues todos somos conscientes de que más pronto que tarde va a suceder algo terrorífico. Y finalmente hay que citar las escenas excelentes a nivel de acción y violencia, como una que sucede dentro de un coche en la que también asistimos a un buen ejercicio sobre cómo crear tensión.

He citado varias veces lo violenta que es la película. Tal vez creéis que exagero, pero por mucho que os diga no os podréis hacer una idea de lo bestia que llega a ser Posesión infernal: En llamas. Hay cabezas perforadas por reposacabezas, gente literalmente hervida viva, dedos amputados por puertas de coche, personas rebanadas por hilo de pescar, oídos perforados por plumas estilográficas y un largo etcétera. De verdad, hay que verlo para creerlo. También hay una dosis de escatología protagonizada por una dentadura postiza que es de lo más asqueroso. No soy de dar consejos, pero si eres aprensivo mejor que te mantengas alejado de esta película.

¿Una secuela a la altura de la saga?

Con todo lo contado os estaréis preguntando por qué Posesión infernal: En llamas no me va a hacer cambiar la opinión que expresaba en el primer párrafo. Pues bien, porque a pesar de que lo he pasado muy bien con el visionado, como secuela deja mucho que desear. Poco o nada tiene esto que ver con Posesión infernal dirigida por Sam Raimi en el ya lejano 1981. Uno a veces tiene la sensación de que el guion es una idea reciclada. Que esto originalmente iba a ser una película que discurría por otros derroteros, no muy lejanos, pero que tras aplicar tres o cuatro cambios la han convertido en una secuela. No creo que vaya muy desencaminado.

Un director al que seguir de cerca

Pero no le demos más vueltas a este tema, además ya os había dicho que el argumento de la película no era precisamente algo a destacar, y dejadme cerrar esta reseña con una alabanza a Sébastien Vanicek, el cual destaca por tener una estética propia y unas señas de identidad realmente atractivas. Hacía tiempo que nadie mostraba la crueldad de una manera tan fantástica. El resultado final de todo esto es que no voy a esperar con ansias una nueva entrega de Posesión infernal, que llegará, pero sí que voy a esperar con ganas una nueva película de Vanicek.

Valoración: ***

Puntuación: *(mala) **(regular) ***(buena) ****(muy buena) / (media estrella)

Ficha

De qué va: Tras la muerte de su marido, una mujer busca consuelo junto a la familia de él en su aislada casa familiar. Pero cuando, uno tras otro, empiezan a quedar poseídos, la reunión se convierte en un reencuentro familiar sacado directamente del infierno. Entonces descubre que los votos que hizo en vida… siguen siendo vinculantes incluso después de la muerte.

Tráiler

Oficial: www.sonypictures.es/posesion-infernal-en-llamas

Año: 2026

Director: Sébastien Vanicek.

Reparto: Souheila Yacoub, Charlotte Hope, Jessica McNamee, Zach Gilford, Josh Helman, Ella Newton, Ella Oliphant y Elizabeth Cullen.