Festival de Sitges 2017 (parte I): Sección Oficial

Autoras Desde el sofá - Festival Sitges 2017

Las autoras del blog en uno de los escenarios del Festival de Sitges 2017.

Con motivo de tan especial edición, la quincuagésima, del mayor (y mejor) festival de cine fantástico del mundo, este año quisimos dar un paso adelante en nuestra implicación con el Sitges Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Comenzamos registrándonos en la web oficial del certamen como prensa para recibir noticias, convocatorias de eventos, novedades e informaciones varias. De ahí que hayamos podido asistir a la presentación de la exposición ‘El cinema és fantàsticen la Filmoteca de Catalunya, a la de ‘Memòria del fantàstic’ en el Reial Cercle Artístic de Barcelona o la presentación oficial del festival en la capital catalana. Finalmente llegó el momento decisivo, el de pedir la acreditación de prensa. Aunque se nos denegó como medio de comunicación, a última hora pudimos obtener el pase profesional con el que nos aseguramos la asistencia a 20 películas y a otros acontecimientos. Así que, en las siguientes líneas vamos a intentar plasmar de la mejor manera posible nuestras vivencias y emociones en el 50º Festival de Sitges.

Si lees otras crónicas sobre el festival o hablas con las personas que siguen y asisten al certamen asiduamente, verás que todos coincidimos en que lo mejor de Sitges es el ambiente y la experiencia de haber estado allí. Se trata de una combinación de factores que produce felicidad aunque luego necesites una semana de curas de sueño o tengas que librarte de un fuerte catarro. El estrés de ir corriendo de una sala a otra, las largas colas o retrasos en algunas sesiones, conocer nueva gente o reencontrarte con antiguos compañeros, las fiestas o cervezas destripando o alabando las películas que has visto… Todo eso y mucho más se vive durante los días de festival. Por no hablar de la gran programación oficial y actividades paralelas que se llevan a cabo como photocalls, sesiones de realidad virtual, exposiciones, pases de series, la Zombiewalk, presentaciones de libros o jornadas profesionales entre muchas otras. Aunque pensamos que lo más interesante para el lector son las valoraciones de las películas y las fotografías del certamen. Y en eso nos vamos a centrar.

En total hemos visto 21 filmes de distintas secciones a concurso que comentaremos brevemente para no eternizar los posts. Concretamente hablaremos de once títulos de la Sección Oficial a Competición, cuatro de Noves Visions One, tres de Panorama Fantàstic, una de Òrbita, una de Sección Oficial Discovery y una de Sesión Especial. A pesar de la cantidad, mucho mayor que las ediciones anteriores, esta vez no hemos afinado mucho y solo cuatro de las películas visionadas han obtenido algún galardón oficial (aquí el palmarés completo). Todo lo contrario de lo que nos ocurrió el año pasado y de lo que nos congratulábamos en el texto correspondiente.

Acreditación y portada del libro del 50 Festival de Sitges

Portada del libro oficial y acreditación del 50º Festival de Sitges.

Sección Oficial a Competición

Bajo esta etiqueta participan en Sitges las películas más potentes en cuanto a calidad técnica y contenido se refiere, según la organización. Así pues, encontramos obras que han pasado con éxito por otros certámenes de todo el mundo como Cannes, Tribeca o BIFAN, estrenos mundiales y europeos, algunas películas realizadas por famosos directores y otras por prometedores cineastas noveles. Resumiendo, hemos visto un poco de todo tanto para lo bueno como para lo malo.

Tragedy Girls - cartel de cine

Tragedy Girls *** (2017) de Tyler Macintyre.

Es una divertida parodia del género de terror en forma de slasher muy consciente de sí misma, con muchos referentes reconocibles (Carrie, Destino final, La matanza de Texas, Scream…) y con una estética y formato muy actuales (o como dirían por ahí, hecha por y para millennials). De hecho, por las formas, la inclusión de las nuevas tecnologías en el relato y la música se asemeja mucho a la serie de la MTV Sweet Vicious que ya reseñamos en el blog. Harina de otro costal es la profundidad argumental de la primera. Pero para que te hagas una idea de lo alocada que es la trama: Sadie y McKayla secuestran al mayor asesino en serie que ronda por su zona para que les enseñe nuevas y mejores técnicas de matar y, al mismo tiempo, petarlo en las redes sociales con escabrosas publicaciones. La cosa se desmadra y acaba en un baño de sangre, y risas del público. Tragedy Girls subvierte los roles típicos del género y convierte a las jóvenes en los verdaderos monstruos del film. Y además visibiliza la diversidad racial (normalmente ausente en este tipo de cintas). También cuenta con un reparto con caras conocidas en el que destacan las actuaciones de las dos protagonistas (Brianna Hildebrand y Alexandra Shipp) por su brío y compenetración.

El sacrificio de un ciervo sagrado - cartel de cine

El sacrificio de un ciervo sagrado *** (2017) de Yorgos Lanthimos.

El controvertido director griego vuelve a la carga con otra metáfora sobre la familia (Canino, Langosta) en la que, esta vez, aborda la culpa y la responsabilidad. Presenta un relato redondo y que no deja cabos sueltos a través de unos personajes extremos y alienados (la frialdad y asepsia con la que hablan es sobrecogedora). La puesta en escena, si conoces al cineasta, es marca de la casa y de ahí que te pueda agradar en mayor o menor grado esta película. El sacrificio de un ciervo sagrado tiene un ritmo lento que puede llegar a aburrir, abusa del travelling y del cierre y apertura de foco, y la música es estridente y con picos altos y agudos para incomodar al espectador. Nada nuevo en la cinematrografía de Lanthimos. Incluso Colin Farrell repite protagonismo en el nuevo trabajo del director. El actor irlandés y el resto del cast principal (Nicole Kidman, Raffey Cassidy y Sunny Suljic) cumplen solventemente sus papeles, pero la actuación más inquietante es la de Barry Keoghan que interpreta al joven que someterá al pater familias a un dilema moral. Además, el largometraje muestra las miserias de la clase alta occidental en la que el hombre es quien determina el rumbo familiar. Puede que sea la cinta más comercial de Lanthimos pero es un más que aceptable y perturbador thriller psicológico con el que se ha llevado el Premio de la crítica en esta edición de Sitges. Además, el film ya venía avalado con la Palma a Mejor guión en Cannes.

78/52 - cartel de cine

78/52 *** (2017) de Alexandre O. Philippe.

En la presentación de su obra, el director suizo, comentó que íbamos a presenciar una pieza muy particular ya que 78/52 es el primer, y único de momento, documental que se basa en una escena de cine: la icónica de la ducha de Psicosis realizada por el maestro del suspense Alfred Hitchcock. El documental es como una clase magistral que disecciona de todas las formas posibles los 52 planos que conforman aquella escena de 78 segundos de duración. Del mismo modo que en los análisis semióticos se tiende a sacar más información de la que realmente existe o a magnificar la real intención del autor, en este documental se encumbra una secuencia cinematográfica afirmando que cambia la historia del cine (algo que, a mi parecer, es muy serio). Durante los 91 minutos de metraje los testimonios de diversos directores, actores y expertos aportan sus argumentos e impresiones para justificar tal afirmación. 78/52 también explica el contexto y la época en el que se realiza la película Psicosis (1960) y las peculiaridades de un autor muy querido y respetado (Hitchcock). En su ensayo, Philippe, cinéfilo irredento, reivindica que la muerte de la protagonista de Psicosis a los cuarenta minutos de película supuso un golpe de efecto narrativo y un elogio a la brutalidad hecha sugerencia. Como no podía ser de otra forma y por respeto al trabajo original, el documental está filmado en blanco y negro. Aunque hecho en falta opiniones de expertos academicistas en Historia del cine o en Teorías de la comunicación, el trabajo de Philippe es convincente y ayuda a conocer la meticulosidad de trabajo de Hitchcock y su obra. Así que el galardón obtenido como Mejor película documental es más que merecido.

The Endless - cartel de cine

The Endless **/ (2017) de Justine Benson y Aaron Moorhead.

Una de las parejas más queridas del festival volvió a Sitges para presentar su nuevo trabajo conjunto. En 2014, Benson y Moorhead, se llevaron una Mención especial del jurado por Spring y participaron en la sección Panorama al haber dirigido una parte de V/H/S Viral. En The Endless la premisa es que una pareja de hermanos (los propios directores hacen a la vez de actores, guionistas y todo lo que humanamente puedan permitirse) vuelve a la secta de la que escaparon tras recibir una cinta de vídeo. Los creadores ya advirtieron que su película era cien por cien cine independiente norteamericano y no sólo por las camisas de cuadros que endosan los protagonistas. La relación entre hermanos, tema propicio para la reflexión, es una excusa para explicar una historia fantástica en la que un ser superior controla la vida de las personas mediante unos bucles temporales. No te molestes en buscar explicaciones a los sucesos extraños que acontecen y disfruta de las imágenes (lo merecen) ya que el misterio se esclarecerá en el tercer acto. Tampoco se cuestiona más allá del misterio que la rodea, la propia existencia de la secta o su función. Pasando al aspecto técnico, hay que reconocer el gran esfuerzo y trabajo de los autores por ser capaces de dar tanto con tan poco (la película es de bajo presupuesto), pero el ritmo lento, la falta de empatía con los personajes y la carencia de un trasfondo hacen de The Endless un aceptable relato de ciencia ficción sin más.

Brawl in Cell Block - cartel de cine

Brawl in Cell Block 99 ***/ (2017) de S. Craig Zahler.

El laureado como Mejor director del certamen en 2015 por Bone Tomahawk, S. Craig Zahler, cambia de tercio en Brawl in Cell Block 99 y nos trae un drama carcelario con tintes neo-noir. La trama es muy simple y en ningún momento tiene intención de complicarse ya que sus virtudes reposan en el plano visual. Bradley Thomas es un buen hombre que para encauzar su vida (acaba de perder el trabajo y ha descubierto que su mujer le pone los cuernos) acepta trabajar para un narcotraficante amigo suyo. Cuando todo le va viento en popa, la entrada en el negocio de un nuevo socio mexicano hace que el protagonista acabe en la cárcel. A lo que seguirá el chantaje del propio Eleazar. Vince Vaughn interpreta de maravilla al clásico tipo duro, aquél que habla poco pero se hace entender a base de ostias. El crujir de huesos y espaldas rotas hace las delicias de los fans de Sitges que se retuercen en la butaca. Una brutalidad que pasa a mayores cuando Bradley es trasladado a una prisión de máxima seguridad (o un fortín con diversas salas de tortura) donde el alcaide es el primo de Hannibal, el de El Equipo A. Aunque en una de las escenas iniciales el exboxeador destripa el coche de su mujer pieza a pieza (aplausos en la sala), sorprende la virulencia de una persona tan aparentemente calmada. La oscuridad de las imágenes es la apropiada para el cariz que toma la película al son de “it’s a dangerous firework” (frase del tema “Buddy’s Bussiness” de O’Jays). A todo esto, las más de dos horas que dura Brawl in Cell Block 99 pasan sin pesadez y con gusto.

Dhogs - cartel de cine

Dhogs **/ (2017) de Andrés Goteira.

Opera prima del director gallego Andrés Goteira, un trabajo que se financió mediante crowfunding y que está rodando por festivales de todo el mundo. Aunque en Dhogs estés más perdido que la madre de Marco, merece la pena aguantar hasta el final para encontrarle un sentido al desconcierto general de la historia. Al fin y al cabo, ochenta y cinco minutos no son tantos. El director intenta definir la mirada del espectador, en general, mediante varias piezas audiovisuales mínimamente conectadas entre ellas. La descripción escrita es precisa y de ahí el nombre del film, Dhogs, una mezcla entre dog (perro) y hog (cerdo) o entre dogs (animales sumisos y obiedientes) y hogs (animales sucios y perversos). A pesar de resultar pretenciosa, la película consigue incomodar al espectador mediante el constante cambio de punto de vista de la escena, el fondo o la propia apariencia de los personajes, y con una música chirriante. Los relatos cortos que se van sucediendo son morbosos y están cargados de sexo, violencia, sangre, alcohol y miedo. Una descripción crítica y bastante desagradable sobre nuestras preferencias visuales. Como debut, la obra de Goteira es más que aceptable por su complejidad y solvencia. Y en definitiva el visionado de Dhogs merece la pena aunque sea para sacudir tu conciencia por un momento.

El habitante - cartel de cine

El habitante */ (2017) de Guillermo Amoedo.

Del cineasta uruguayo Guillermo Amoedo, ganador del Premio Blood Window de Sitges en 2014 por The Stranger y co-guionista de The Green Inferno o Knock Knock de Eli Roth, y su exorcismo en El habitante esperábamos algo más que el acento mexicano de las protagonistas. A grandes rasgos, la película se preocupa más en incorporar los clichés del género que en desarrollar la trama. Así que, ya desde el principio, la incoherencia en los actos de las asaltantes a la mansión de un alto cargo es evidente. Haces la vista gorda con la esperanza de que la tensión y el terror suplan esta carencia… Y nuevamente decepción. Cuando por fin las protagonistas descubren una niña atada a una cama en el sótano e intentan rescatarla, comienza el despliegue de poderes del demonio que la ha poseído. Las visiones, recuerdos traumáticos y dolorosas verdades van separando y destruyendo la relación entre las jóvenes mientras el diablo va cobrando fuerza. El intercalado de lo real y las alucinaciones es un recurso eficaz que descoloca al público, además con unos potentes efectos especiales y una técnica adecuada, pero su abuso acaba por desmantelar su efecto. Dentro del típico clasicismo del subgénero, llegamos al todavía más manido ritual para expulsar al diablo del cuerpo de la espeluznante Tamara (Natasha Cubria). Si bien es cierto que el giro final, el porqué de la posesión y la equiparación de cualquier persona con el maligno aportan unas pinceladas distintas, El habitante es demasiado ordinaria.

The Maus - cartel de cine

The Maus ** (2017) de Yayo Herrero.

El asturiano Yayo Herrero debuta como director y guionista con The Mause en el escenario internacional de Sitges con una metáfora sobre las diferencias y desigualdades irreconciliables de las dos Europas. Desavenencias que afloran extremadamente en una pareja: Alex (alemán) y Selma (bosnia) cuando su coche les deja tirados en medio de un bosque plagado de minas en el corazón de Bosnia-Herzegovina. Mientras los jóvenes buscan ayuda, se les aparecen dos exmilitares serbios para representar las barbaridades de la Guerra de los Balcanes. En todo ello, una presencia misteriosa les acompaña en la floresta y tomará partido a la hora de decidir quiénes sobreviven. La ambiciosa apuesta de Herrero queda enturbiada por la mezcla de géneros (horror, suspense, fantasía y crítica social) que acaba desconcertando más que otra cosa. El exceso de cámara a la nuca de la protagonista y el travelling giratorio, tampoco ayudan mucho en este sentido. El mensaje de la historia es para nada buenista, ya que el odio entre pueblos prevalece y la manera de hacerlo entender es a través de la violencia y la muerte. Además, The Maus muestra, una vez más, los abusos indiscriminados hacia la mujer y los excesos gratuitos hacia su cuerpo (contiene también uno de los más aberrantes chistes machistas que recuerdo en una pantalla).

Marlina the Murderer in Four Acts - cartel de cine

Marlina the Murderer in Four Acts **** (2017) de Mouly Surya.

La directora del film Mouly Surya, recién llegada del festival de Toronto, se mostró contenta en el Auditori por el recibimiento que estaba teniendo Marlina te Murderer in Four Acts en el circuito competitivo. Finalmente llegó el momento de ver una película dirigida por una mujer que, para nosotras, fue de lo mejor del certamen. Marlina te Murderer in Four Acts es un western ambientado en una de las regiones más pobres de Indonesia, las desérticas colinas de una pequeña isla, y protagonizado por mujeres que luchan por la emancipación en una marcada sociedad heteropatriarcal. Subvirtiendo, de este modo, doblemente el género: por un lado cuenta una historia feminista y por el otro se ambienta en una región del este. Así que la obra presenta particularidades de las películas del oeste adaptadas temporal y geográficamente. Por ejemplo: la diligencia es un destartalado camión, la oficina del sheriff está ocupada por la correspondiente inútil policía local o las pistolas son sustituidas por sables. En cambio, mantiene otras esencias como los planos generales de grandes paisajes áridos y amarillentos, las travesías a caballo, el grupo de bandoleros saqueadores y dos duelos (al principio y al final del film). En el aspecto argumentativo, la sororidad es fundamental, al igual que actuar conscientemente desde el rol asignado a la mujer dentro de la comunidad. La bella Marlina (Marsha Timothy), cansada de las vejaciones del sistema, toma las riendas de su vida a ritmo pausado pero decisivo y valiente. No es casualidad que Marlina te Murderer in Four Acts fuese uno de los largometrajes premiados. Concretamente obtuvo el galardón a Mejor interpretación femenina de la Sección Oficial y la Mención especial del Focus Àsia.

My Friend Dahmer - cartel de cineMy Friend Dahmer **/ (2017) de Marc Meyers.

Los norteamericanos son capaces de armar una película a partir de casi cualquier cosa. Aunque en esta ocasión se trata de la adaptación de una novela gráfica, el argumento de My Friend Dahmer no deja de ser curioso, ya que narra la complicada adolescencia del que sería uno de los asesinos en serie más letales de los Estados Unidos (17 muertos, todos ellos barones jóvenes). El excompañero de instituto del Carnicero de Milwuakee y autor del cómic homónimo, Derf Backderf, participa como guionista en esta producción dirigida por Marc Meyer. Así que las diferencias entre el libro y el film son minúsculas. Un punto de vista poco explotado en los largometrajes sobre serial killers ya que se centra en los momentos en los que se configura la personalidad del asesino. La frustración continua de sus gustos y aficiones, una convulsa vida familiar, ser marginado y objeto de burlas en el instituto, su homosexualidad reprimida y el alcohol y las drogas, son las causas que convierten a Dahmer, una persona normal, en un homicida. Conseguir la empatía del público con el futuro asesino es un objetivo fundamental de la cinta y queda expresado en varias secuencias. A pesar de la buena actuación de Ross Lync en el papel protagonista, My Friend Dahmer es lenta e, incluso, aburrida en determinados momentos ya que la curiosidad prima sobre el interés de los hechos narrados.

A Ghost Story - cartel de cineA Ghost Story **** (2017) de David Lowery.

¿Cuál es la vida de un fantasma? Es la premisa de la que parte David Lowery para contarnos algo mucho mayor, inmenso, y trascendental (lo que permanece y lo que desvanece) en A Ghost Story. Así que en esta reflexión filosófica, la figura del fantasma viene representada por la clásica, y poco aterradora, sábana flotante con dos agujeros como ojos. También es típica la razón por la que el espectro permanece en este mundo: haber dejado algo inacabado. A partir de esto, Lowery expone diversas ideas como la transcendencia de los sentimientos más allá de la vida carnal o su explicación del tiempo. Y todo ello a través de las imágenes, ya que los diálogos escasean en A Ghost Story. De ahí la importancia de la estética en esta película. No es casual que la pantalla tenga un formato cuadrado (4:3) con los bordes redondeados como si de una instantánea se tratase, el tipo de encuadre utilizado, el tono mate o que se aguante demasiado los planos fijos. Todo ello potencia y embellece las imágenes al igual que hace consciente al espectador del paso del tiempo. La banda sonora de Daniel Hart es sublime y hace que, en su conjunto, A Ghost Story sea poesía cinematográfica. Además, a pesar de ser una obra de gran sensibilidad, no cae en el empalago emocional. Así que los premios de Mejor fotografía en la Sección Oficial y Mejor filme del Jurado Carnet Jove nos parecen más que merecidos para A Ghost Story. Y de paso, reafirmamos que Rooney Mara continua enamorándonos con sus actuaciones.

Hasta aquí la primera entrega de nuestro paso por el Festival de Sitges 2017. En breve publicaremos la segunda tanda de críticas breves sobre las otras diez películas pertenecientes a distintas secciones del certamen. Os pedimos un poco de paciencia ya que la espera valdrá la pena.

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Opinión de películas y series de televisión desde el sofá de casa o desde una butaca de cine

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